The New York Times
Lunes, 27 \27\UTC abril \27\UTC 2009 Deja un comentario
En mis ya 25 años (estos días me siento especialmente viejo), sólo he comprado prensa escrita una vez. Recuerdo el día, nos encontrábamos ante una hora de espera y creímos que podía ser útil tener a mano una cartelera.
Por el contrario, sí suelo consultar prensa digital. Para la visión más local, La Vanguardia, El Periódico, o L’Avui. Para conocer con más detalle qué pasa por el resto del Estado, o incluso qué pasará por Madrid (¿recordáis las filtraciones previas a la publicación de los documentos de trabajo de ciertos Reales Decretos?), El País, Público, El Mundo,…
Pero no es suficiente. La prensa española está fuertemente politizada, y la objetividad suele brillar por su ausencia. La mayoría de los lectores escogen como su medio de referencia aquél ya saben que les va a decir lo que a ellos les gusta leer. Esto no favorece la capacidad de diálogo de la sociedad, sino el empecinamiento en las propias convicciones. No basta con que los diferentes elementos que la integran mantengan posturas diferentes: los ojos y oídos encargados de su transmisión han de estar bien abiertos y atentos a esta diversidad. Si están entrecerrados, el ciudadano interesado utilizará varios y variados; el ciudadano medio, caso mayoritario, sufrirá las deficiencias del sistema. Y con él, la sociedad en su conjunto.
Por otra parte, como es bien conocido, hay una base de noticias de agencias, un relleno sin elaboración, que suele comprender cierto tipo de sucesos, recogida de declaraciones (abundan los canutazos reexplicados por cuestiones volumétricas) y sensacionalismos. En las ediciones impresas son relativamente fáciles de identificar, no sólo por su longitud, sino también porque suelen indicar claramente su procedencia. Pero en las ediciones digitales no están señalizadas con suficiente claridad desde las webs multinoticia, y tras el click y la carga llega el arrepentimiento (y no sólo por el contenido, si el periódico tiene sede en Barcelona su ortografía y sintaxis también suelen ser lamentables).
Falta y sobra… como en casi todo. Y hoy no he sido yo el primero en decir que estamos en una falsa democracia de apariencias.
Creo que mi consumo de mass media se vio especialmente afectado por mi estancia en München. Durante algo más de 4 meses, mi televisión se limitó a sintonizar CNN International, BBC World, Sky News y Euronews (las pocas cadenas que captaba mi receptor y entendía satisfactoriamente). Descubrí nuevos puntos de vista, y desde entonces he intentado no renunciar a ellos. Con la periodicidad que me puedo permitir, consulto medios extranjeros y/o internacionales, principalmente de ámbito europeo y norteamericano (anecdóticamente, también australianos). No sólo los anteriores audiovisuales, también prensa digital como The New York Times (y su edición global, el International Herald Tribune), The Washington Post, Le Monde, Le Figaro, y alternativamente varios británicos.
El lunes se concedieron The Pulitzer Prizes. Al NY Times le correspondieron cinco, y ya suma más de cien (más que cualquier otro medio). Que sí, que los premios los concede la Columbia University (in the City of New York) y son de ámbito estadounidense. Pero algo hay allí, detrás.
Por ejemplo, el Nobel de Economía de 2008, Paul Krugman, escribe en él una columna desde hace diez años. El pasado lunes, por ejemplo, trató cómo está afectando la crisis a Irlanda. Tal vez no compartamos sus ideas sobre la Economía con mayúsculas, pero… ¿cuándo hemos visto artículos sobre Irlanda en la prensa española, siendo un país mucho más próximo tanto geográfica como económicamente (está en la zona euro)? Pues en el País, este domingo, apenas una semana después de que Krugman escribiera al respecto en el NY Times.
También en el NY Times, hemos podido leer esta semana cómo Spain’s Falling Prices Fuel Deflation Fears in Europe. Una preocupación que parece que aquí no tengamos. Personalmente, dado nuestro entorno sociopolítico, no creo que deba tener que irme a un medio con sede al otro lado del Atlántico para enterarme de que en España
The jobless rate for those under 25 is at a Depression-like level of 31.8 percent, the highest among the 27 nations of the European Union.
Pero otras veces parece que no se enteran. Si bien hoy, domingo, aparecía en La Vanguardia que La prostitución y la venta ambulante degradan la parte alta de la Rambla al llegar la noche, simultáneamente, el NY Times publicaba en su sección de viajes 36 Hours in Barcelona, en el que lo primero que recomendaba era
First things first. Whether it’s your first visit to Barcelona or your 10th, you must hit Las Ramblas. Dive into the sensory overload that is this city’s most famous avenue, with its bird markets, flower stalls, street musicians, mimes, overpriced tapas bars and hundreds upon hundreds of people — locals and tourists alike — out for an afternoon stroll.
Parece que hasta los guiris del NY Times siempre seguirán siendo eso, guiris. Por muy listos que sean en su hábitat natural, seguirán yendo a las Ramblas. Pobres…
Lo confieso. Creo que soy un adicto a la información. Clásica.
P.S.: Otro artículo del NY Times que me ha llamado la atención esta semana, y que quería compartir con los fieles lectores de este blog (xD), es What Are Friends For? A Longer Life. Así que muchas gracias